• Inicio
  • Blog
  • El día que mi armario me recordó que también tengo un espacio para mí

El día que mi armario me recordó que también tengo un espacio para mí

El día que mi armario me recordó que también tengo un espacio para mí

Estos días me puse a reflexionar…

Hace unos años atrás yo era la que empezaba el gimnasio en septiembre. ¿Por qué? Porque se venía el calor, la ropa más corta, y sabía que iban a volver las preguntas: “¿no tenés calor con ese pantalón?”.

Y claro… la motivación era querer esconder lo que no me gustaba de mi cuerpo.

Y no solo empezaba en septiembre, sino que lo dejaba ese mismo mes, por que "total no iba a llegar" jajjaa

Pero este año fue distinto.

Empecé en enero. Y aunque mi cuerpo sigue igual, con celulitis, con várices, el motivo fue otro: ir con amigas, divertirme y cuidar mi salud.

Al principio no fue fácil. Iba con ellas, pero me quedaba lejos y en invierno me costaba un montón volver tarde a casa, de noche y con frío. Entonces decidí cambiarme a un gimnasio a 8 cuadras de casa para poder sostener el hábito.

Y aunque muchas veces me repetía “¿Qué hago acá?”, "¿Para qué vengo?", "no quiero ir", cada clase terminaba feliz, agradecida. Porque había hecho algo para mí, para mi cuerpo, para mi salud. Y además me celebraba el doble por haber ido incluso cuando no tenía ganas.

Hasta que un día recibí un mensaje que me hizo darme cuenta de todo el cambio:

Una amiga me escribió: “¿Qué hiciste con la Daniela que prioriza el gimnasio antes que la juntada?”.



Y me reí. Porque sí, esa Daniela también soy yo.

No voy todos los días, no amo el gym. Voy cuando puedo, como puedo, los días que puedo. Pero cada vez que salgo de una clase me agradezco por haberlo hecho.

Y hay otro detalle que para mí fue enoooorme: le hice lugar en mi armario a la ropa de gimnasio. Una pila exclusiva para eso. Si, asi como lees.

Para algunos es solo un espacio en el placard. Pero para mí significa priorizarme, priorizar mi salud física y mental. Es recordarme que tengo un lugar, un momento que es mío.

Hoy el gimnasio no es un castigo ni un trámite para “llegar al verano”. Es una elección para sentirme bien conmigo, con mi cuerpo y con mi vida.

Elijo sostener lo que me hace bien, aunque no sea perfecto ni todos los días.

Si esta historia te hizo reflexionar, me encantaría que me dejes un comentario. Me parece enriquecedor compartir estos procesos con otras mamás que también están buscando su lugar o que quieren incorporar hábitos nuevos.


Con amor, Dani 💚


Comentarios
Unirse a la conversación
Escribe tu comentario…
Aún no hay comentarios en este artículo
Te puede interesar
Accede con tu cuenta de Dani Arce
¿Ya tenes cuenta?
Iniciar sesión
Cerrar X